El vaper es mejor que el aceite

El vaper es mejor opción que el ceite de CBD para consumir

El vaper es mejor que el aceite. Si bien la industria del cannabis y los reguladores se han centrado en probar los concentrados en los vaporizadores, han realizado pruebas mínimas en el aerosol (o vapor) real producido por estos dispositivos. ¿No deberíamos también asegurarnos de que el vapor que inhalan los usuarios sea seguro?

Afortunadamente, un estado está tomando la iniciativa en este tema: Colorado. La División de Control de la Marihuana de Colorado anunció recientemente nuevas regulaciones que entrarán en vigencia a principios de año y requieren pruebas de emisiones. He aquí por qué eso es tan importante.

Por qué el vaper es mejor que el aceite

La combinación de mecánica de fluidos, termodinámica y química provoca un cambio de estado llamado vaporización.

Un ejemplo sencillo de vaporización es el agua hirviendo. Cuando el agua alcanza su punto de ebullición de 212ºF, las moléculas se mueven tan rápidamente que se liberan de las atracciones que las mantienen unidas en estado líquido. El resultado es la vaporización, ya que el líquido se convierte en gas. La temperatura del agua hirviendo permanece constante hasta que todo el líquido se convierte en vapor.

Ahora regresemos y comparemos este proceso con calentar aceite de cannabis. El aceite está compuesto por grandes moléculas orgánicas que contienen largas cadenas de carbono. A diferencia del agua, el aceite de calefacción hace que las moléculas dejen de atraerse entre sí. En cambio, las moléculas más grandes y frágiles se rompen. El aceite no tiene punto de ebullición, lo que hace que sea imposible convertirlo en gas. Pero puede producir algo similar al vapor de aceite, que consiste en pequeñas gotas de aceite líquido. A esto lo llamamos aerosol.

Cuando un consumidor inhala un vaporizador de cannabis, algunas sustancias en el concentrado sufren reacciones químicas significativas a ciertas temperaturas, lo que significa que lo que alcance el «punto de ebullición» ya no será la sustancia original.

El aceite que los usuarios están inhalando es completamente diferente al aceite original, de ahí la necesidad de probar las emisiones de estos productos.

Los estándares de emisión de nicotina ofrecen un modelo para el cannabis

En la forma actual, simplemente no tenemos suficientes datos o investigaciones para armar una lista de emisiones para probar. Estos datos deben generarse y mantenerse a la vanguardia de todos los negocios de la industria del cannabis si queremos que los productos de cannabis sean lo más seguros posible.

Afortunadamente, hay un punto de partida muy similar: las emisiones de vapeo de nicotina. Si bien el vapeo de nicotina solo existe desde hace una docena de años, se han realizado investigaciones importantes y se han creado estándares. No es necesario reinventar la rueda. Ya existen métodos y protocolos de prueba , pero debemos adaptarlos al vapeo de cannabis.

Los métodos de prueba estándar incluyen emisiones de COV (compuestos orgánicos volátiles), compuestos de carbonilo, nitrosaminas y metales pesados. También sabemos cuál es el Thresh-old of Toxicological Concern (TTC) de estas sustancias. TTC es un concepto que se refiere al establecimiento de un nivel de exposición para todos los productos químicos, ya sea que haya o no datos de toxicidad específicos de los productos químicos, por debajo del cual no habría ningún riesgo apreciable para la salud humana.

A medida que comprendamos más sobre cannabinoides y terpenos, podremos aprovechar los métodos existentes.

La influencia del hardware en las pruebas de emisiones

La lixiviación es el proceso en el que un soluto se desprende o se extrae de su sustancia portadora a través de un disolvente. La velocidad de lixiviación puede variar significativamente según la temperatura.

Debemos ser conscientes del impacto de los materiales húmedos o los subcomponentes del hardware que entran en contacto con el aceite de cannabis. Estos materiales deben considerarse en función de su resistencia química y el cumplimiento de las especificaciones reglamentarias, según lo requiera el proceso de fabricación.

Por ejemplo, si el poste central de un cartucho de cannabis está hecho de latón y está expuesto a concentrados de cannabis, parte del plomo del latón puede terminar en el aceite y, posteriormente, en el aerosol.

Esta lixiviación también se ve afectada por el tiempo durante el cual el latón entra en contacto con el aceite. En los primeros tres días de contacto con el material mojado, es posible que no se produzca la lixiviación. Pero si deja ese cartucho a un lado, digamos, 90 días, habrá una filtración de plomo en el aceite. La prueba de esto se llama prueba de estabilidad.

Los fabricantes pueden mitigar estos problemas potenciales seleccionando los materiales adecuados y realizando la investigación necesaria. Por ejemplo, reemplazar el latón por acero inoxidable es una forma importante de mitigar la lixiviación del plomo, ya que el acero inoxidable no contiene plomo.

Otra consideración importante es el montaje. Los fabricantes deben asegurarse de que durante el proceso de construcción, no haya contaminación de las materias primas en el producto terminado.

Cuando se trata de cannabis, debemos centrarnos en más conocimientos para construir una industria sostenible.

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